Puntos Ciegos Copy

Cuando hablamos de innovación, las personas suelen pensar que deben ser más creativas de lo que ya son. Si tomaste el curso “Creatividad para la Innovación”, recordarás que todos somos creativos y que por igual existen herramientas, como el “Design Thinking”, que nos pueden ayudar en esta tarea.

Vamos a refrescar un poco la memoria con el proceso de las cinco etapas que conlleva el “Design Thinking”.

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El “Brainstorming” o Lluvia de Ideas

Es una de las herramientas más utilizadas en cada una de estas etapas y es muy útil cuando se está tratando de identificar las causas de un problema y/o sus posibles soluciones.

Se utiliza para la generación de grandes cantidades de ideas que surgen dentro de la reunión de un grupo de personas, a través del fomento de la participación y el pensamiento creativo de las mismas.

Para que el “brainstorming” sea efectivo, debemos estar conscientes de los sesgos cognitivos o puntos ciegos que surgen en este proceso.

Los puntos ciegos son un efecto psicológico que distorsiona nuestra percepción de la realidad.

¿Cuándo se produce esto?

Esto se produce cuando nuestro cerebro altera nuestra capacidad para comprender evaluaciones, percepciones y procesos de toma de decisiones y de la propia memoria.

¿Qué significa esto?

Esto significa que a pesar de tener información veraz, existen sesgos/puntos ciegos en nuestro pensamiento que no nos permiten ver una realidad objetiva. 

Continuando con la lluvia de ideas, para realizarla de una manera efectiva, debes realizar los ejercicios de “brainstorming” en grupos conformados por personas de distintas disciplinas.

¿Por qué deben ser de distintas disciplinas?

Te daré un ejemplo: Si tenemos un grupo en el que todos son contables o ingenieros de sistema, ¿el proceso se hace más fácil o difícil? Se hace más difícil lograr ideas innovadoras porque todos están pensando igual.

 
Importante
Es en estos procesos de lluvia de ideas en los que uno debe estar más consciente de los potenciales puntos ciegos. Más adelante veremos por qué.

Vemos este ejemplo:

El 14 de abril de 1912, el gran barco “Titanic” chocó con un iceberg (témpano de hielo) en el Atlántico Norte, lo cual causó que el mismo se hundiera por dos horas y 40 minutos. Este barco tenía a bordo 2,200 pasajeros y solo 705 sobrevivieron.

Si le pidiéramos a un grupo de ejecutivos o hasta a un grupo de creadores de productos con habilidades creativas o a mercadólogos que planifiquen un escenario innovador donde todos los pasajeros del Titanic se hubieran salvado, es muy probable que presenten el mismo punto ciego que tenía la tripulación.

Un ejemplo que pudo presentar la tripulación es que estos hubieran tenido la posibilidad de pensar en el iceberg, no solo como la causa del desastre, sino como una solución para salvar vidas. Imagina cuántas personas más hubieran tenido la oportunidad de salvarse. 

– McCaffrey y Pearson (2015)

Lo que impidió que este tipo de soluciones pudieran surgir en la mente de la tripulación es un ejemplo del punto ciego que se conoce como fijación funcional. Este fenómeno limita a una persona a ver un objeto solo en la forma en que se usa tradicionalmente. 

En ese caso, es muy difícil ver el iceberg de otra manera más que como el obstáculo contra el cual chocó el barco y no como un objeto que los podría haber salvado.