Necesidades y deseos
Aunque consumimos un sinnúmero de artículos todos los días, es importante distinguir entre un gasto basado en las necesidades que necesitamos cubrir para poder vivir, y los gastos en que se incurren en base a las necesidades y deseos creados por el ser humano.
Una necesidad es algo que requieres para sobrevivir.
Realicemos el siguiente ejercicio. Elige cuáles serían las 2 necesidades:
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Un deseo es algo que quieres, pero que no lo necesitas para sobrevivir.
Ahora elige las 2 opciones que corresponde a deseos:
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Es importante identificar continuamente si ese gasto es realmente necesario y cubre una necesidad básica o si es un deseo que quieres satisfacer. En un presupuesto se debe asignar una partida que cubra esos gastos necesarios; destinar una porción al ahorro y, en caso de que quede un excedente, se puede destinar a esos deseos que surjan.
En caso de que no quede un excedente, el ahorro se puede utilizar en un futuro para esos deseos que no son una necesidad.
Por ejemplo:
En el gráfico anterior podemos ver algunos elementos a incluir en un presupuesto:
• El 50% destinado a “Gastos Fijos y Necesarios”: supermercado, electricidad, pago de renta/cuota de préstamo, combustible.
• El 30% a “Gastos Secundarios”: cuidado personal, suscripciones, ocio y otros gastos.
• El 20%, destinado a “Objetivos Financieros”: fondo de emergencia, maestría, viajes, e inicial de primera vivienda.
La distribución de los gastos en tu presupuesto dependerá mucho de tus ingresos y de tus necesidades. Es posible que tus circunstancias particulares ameriten incluir una categoría para medicinas u otra.
Ahora te tenemos un ejercicio.
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