¿Cómo establecer cambios?

Además de ser conscientes de nuestra manera de pensar, hay que tener mucho cuidado con lo que consumimos,
pero sin llegar a obsesionarse,
lo ideal es saber que estamos comiendo.

Tenemos la famosa microbiota que es el conjunto de bacterias buenas y malas que ayudan a que el equilibrio sea bueno para la absorción de nutrientes

Pero sabemos que los estados de estrés por el cortisol y por comer en exceso además de lo que comemos, va a modificar la microbiota, y eso genera gas e hinchazón… Y esas hinchazones molestas alteran nuestro organismo sobre todo, pueden comprometer el sistema inmune.

Algunas maneras de establecer
cambios.

Debemos partir de que no puedes ver un cambio real sin que haya un cambio en tu pensamiento, por esta razón muchas personas empiezan y al cabo de semanas abandonan,  por eso lo ideal es hacer el cambio tras una evaluación sincera, busca un equilibrio entre tu cuerpo y la mente.

Toma en consideración estos puntos cuando comiences a replantearte cambios a tu estilo de vida:

La radicalidad
La comida “sana”
El peso “perfecto”
La dieta “correcta”
La radicalidad

Nada es totalmente bueno o absolutamente malo, la cuestión es saber diferenciar cuando algo nos aporta o no, es saber cuándo decir y cuándo decir no ante la comida o cualquier situación en la vida.

La comida “sana”

Una persona no puede lograr un gran cambio solo comiendo bien, si es un grandísimo paso y no basta, pero una vez cambiemos lo que es a corto plazo, lo siguiente será más fácil.

El peso “perfecto”

Tu peso ideal es con el que estés más cómodo, muchas personas se pasan el tiempo mirando los números en la balanza y esto les llena más de ansiedad y miedo a pasarse de los números.

La dieta “correcta”

No existe una dieta única ni universal para cada persona, lo que existen son mejores o peores alimentos así que debes conocerte y saber que te cae bien o mal.


Ten en cuenta:
Si tienes mucha grasa corporal pero consideras que te alimentas  bien, llegó el momento de hacer cambios, pues tu cuerpo te está dando las respuestas de que algo no está funcionando.

“El aparato intestinal es como nuestro segundo cerebro, lo que pienso, lo que siento, mi día a día influye en cómo mi estómago se comporta.”

– Raquel González

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