Cuatro dimensiones de la mente del innovador


A continuación veremos a más profundidad cada una de estas cuatro dimensiones de la mente del innovador.

1

Optimismo Pragmático

Los innovadores son optimistas, pero no de los que se quedan solo en el mundo de las ideas. Actúan en la intersección entre optimismo y pragmatismo.

Los innovadores comprenden que es necesario creer para ver. Creen en lo que aún no existe. Ven lo que la mayoría no ve. Y como también son pragmáticos, pueden hacer esto realidad.

Lograr resultados prácticos es fundamental, ya que esperar a ver genera una desventaja competitiva. Hay que llevar eso que uno cree a la acción.  

2

Crecimiento

La psicóloga Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, acuñó el concepto de “Mentalidad de Crecimiento”, y estableció que las personas pueden tener dos tipos de mentalidad: mentalidad fija o mentalidad de crecimiento. 

Las personas con mentalidad de crecimiento entienden que las habilidades, la inteligencia y el talento se pueden desarrollar y no que las personas nacen con ello.  Las personas con mentalidad fija piensan que nuestro carácter, inteligencia y habilidad creativa son innatas y las personas no pueden cambiar. La “mentalidad de crecimiento” se diferencia de la “mentalidad fija” en los siguientes aspectos:

Mentalidad Fija
Defiende que las personas nacen creativas e innovadoras
Evita la retroalimentación
Se rinde después del fracaso
Se centra más en el talento innato
Valora respuestas
Mentalidad de Crecimiento
Defiende que las personas se vuelven creativas e innovadoras
Busca retroalimentación de forma proactiva
Aprende del fracaso
Se centra más en el entrenamiento diario
Valora las preguntas

Las personas con mentalidad de crecimiento entienden que tienen la capacidad de aprender cosas nueva independientemente de su edad.  Son personas que saben aprender del fracaso y entienden que es natural fracasar y que es una parte importante del proceso. Fracasando es que se aprende.

3

Diversidad

La naturaleza nos enseña que la diversidad fortalece la vida. También refuerza la innovación. Pero cuando pensamos en la diversidad, necesitamos comprender el concepto en su sentido más amplio. Los innovadores valoran y cultivan la diversidad en todos sus aspectos. Nos referimos a la diversidad como la práctica de involucrar a personas que provienen de culturas, etnias, estratos sociales y géneros distintos.   

Está comprobado que mientras más diversidad en un equipo, mayor es la capacidad creativa de ese equipo.  

La diversidad se puede cultivar de distintas formas:

Geográfico: Visita diferentes lugares. Viaja a ciudades o países en los que nunca has estado. Si vives en una zona urbana, visita la montaña y el campo.
Psicológicamente: Habla con personas que piensan radicalmente diferente a ti. Concéntrate más en escuchar que en hablar.
Conductual: Rompe tu rutina. Crea nuevos rituales. Luego, rómpelos también. Descubre un nuevo hobby o deporte.
Demográfico: Habla con personas de diferentes edades, clases sociales, etc. Trata de socializar con personas que sean distintas a ti en términos de edad, cultura y ocupación.

4

Aprendiendo del Fracaso

El fracaso es necesario para poder innovar.  Últimamente, se escucha mucho el refrán “Fracasa temprano y con frecuencia”. Esta frase se ha convertido en una especie de lema para hacer una startup o innovar en una empresa y con buena razón. 

Muchas personas hacen todo lo posible por evitar el fracaso ya que no quieren sentir la vergüenza, el dolor y, a veces, el golpe a nuestra autoestima cuando fallamos. Pero no importa qué tan incómodo o doloroso sea fracasar, se debe ver como un camino a la innovación.

Tienes que experimentar el fracaso para crear algo nuevo. El deseo de evitar el fracaso es una receta segura para sofocar la innovación. Piensa en el que deja de tocar guitarra después de su primera lección porque no puede tocar una canción completa. No es justo. El fracaso nos impulsa  a mejorar y buscar nuevas soluciones a nuestros retos.

Los errores no son un mal necesario. No son un mal en lo absoluto. Son una consecuencia inevitable de hacer algo nuevo (y, como tales, deberían considerarse valiosos; sin ellos, no tendríamos originalidad).

Ed Catmull, Presidente de Pixar Animation y Disney Animation

Debemos aprender a abrazar
el fracaso
los errores

Si no temes al fracaso, puedes ser más decisivo.

Uno de los problemas que experimentan las personas que temen al fracaso es la indecisión. Pasan demasiado tiempo analizando sus opciones, elaborando planes, retorciéndose las manos preocupándose por lo que pasará si se equivocan. Cuando dejas de preocuparte por el fracaso, eres más decisivo y pasas menos tiempo en la inacción. Hay que verlo así – mientras más rápido falles, más rápido aprendes y aplicas ese aprendizaje que te llevará al éxito.

No evites los errores, confía en que las personas los corregirán.

Una de las mejores formas de construir una cultura que acepte el fracaso y los errores (en lugar de evitarlos) es permitir que las personas cometan y corrijan sus propios errores. Hay cosas que inevitablemente van a salir mal. Es mucho mejor tener una cultura que corrija rápidamente los errores y ajuste los planes, en lugar de tratar de prevenirlos por completo. Crear esta cultura significa estar dispuesto a confiar en que las personas de tu equipo tienen buenas intenciones y la capacidad de recuperarse de los errores.