Residuos sólidos

¿Qué son los residuos sólidos?

Material sólido, semisólido o líquido, cuyo generador o poseedor debe o requiere deshacerse de él, y que puede o debe ser valorizado o tratado responsablemente o, en su defecto, ser manejado por sistemas de disposición final autorizados y operados conforme a lo dispuesto en esta ley 225-20 y los instrumentos jurídicos que de la misma emanen.

¿Por qué no es lo mismo, residuos y desechos?

En términos generales, se habla de basura o desecho para identificar a aquellos materiales sobrantes que aparentemente no pueden ser usados nuevamente. El término residuo, en cambio, sirve para identificar a aquellos materiales que pueden tener valor en sí mismos al ser reutilizados o reciclados.

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Clasificación de los residuos sólidos

De acuerdo con la Ley No. 225-20, los residuos se clasifican según su tipo en:

1) Residuos sólidos urbanos

2) Residuos de manejo especial, y

 3) Residuos peligrosos

Clasificación de los residuos sólidos urbanos

Los residuos sólidos urbanos se podrán clasificar en tres tipos, según la Ley No. 225- 20:

1) Orgánicos

2) No valorizables, y

3) Valorizables.

Por su origen:

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Domésticos:

Son aquellos que se generan en el hogar, y pueden ser orgánicos o inorgánicos, reciclables o no reciclables.

 

La composición de los residuos domésticos puede variar según factores como el estilo de vida de los residentes, las prácticas de consumo, la ubicación geográfica y las políticas locales de gestión de residuos.

 

Por ejemplo, en áreas urbanas densamente pobladas, es común que los residuos domésticos contengan una mayor proporción de materiales no biodegradables, como plásticos y envases, mientras que en zonas rurales pueden predominar los residuos orgánicos, como restos de alimentos y residuos vegetales.

 

Municipales:

Son aquellos que se gestionan a un nivel local, y provienen de calles, mercados, jardines, etc. Estos residuos pueden incluir una amplia gama de materiales, como restos de alimentos, envases de plástico, papel, cartón, vidrio, metales, textiles, madera, productos electrónicos en desuso, muebles viejos, escombros de construcción, entre otros.

 

Industriales:

Los residuos industriales pueden incluir una amplia gama de materiales, como desechos químicos, sólidos no peligrosos, líquidos contaminados, residuos sólidos urbanos, materiales radiactivos, residuos de construcción y demolición, entre otros. Algunos ejemplos comunes de residuos industriales son los desechos de producción de metales, plásticos, papel, textiles, productos químicos, alimentos procesados, productos electrónicos y automóviles. Pueden ser residuos peligrosos, sustancias químicas o radioactivas, dependiendo de la actividad industrial de la que provengan.

 

Comerciales:

Los residuos comerciales son los desechos generados por actividades comerciales y de servicios, que incluyen empresas, tiendas minoristas, restaurantes, hoteles, oficinas, instituciones educativas, hospitales, entre otros establecimientos no industriales. Estos residuos son una parte significativa del flujo de desechos en las comunidades urbanas y suburbanas.

 

Hospitalarios:

Los residuos hospitalarios, también conocidos como residuos sanitarios o residuos médicos, son desechos generados en entornos de atención médica, como hospitales, clínicas, consultorios médicos, laboratorios y centros de atención de emergencias. Debido a la naturaleza de las actividades médicas, los residuos hospitalarios pueden presentar riesgos para la salud humana y el medio ambiente si no se gestionan adecuadamente. El material médico también puede considerarse como residuo peligroso aumentando la dificultad de su gestión.

 

Construcción:

Los residuos de construcción y demolición (RCD) son desechos generados durante actividades de construcción, renovación, demolición y reparación de edificios, carreteras, puentes y otras infraestructuras. Estos residuos pueden representar una fracción significativa del flujo total de desechos sólidos en muchas áreas urbanas y suburbanas. aunque no son peligrosos, son de difícil manejo por su gran volumen.

 

Mineros:

Residuos sólidos, líquidos, en forma gaseosa o en pasta que resultan del aprovechamiento de un recurso geológico.  generados durante las actividades de extracción, procesamiento y tratamiento de minerales en operaciones mineras. Estos residuos pueden ser una preocupación importante debido a su potencial para causar impactos ambientales adversos, como la contaminación del agua y del suelo, la degradación del paisaje, la pérdida de biodiversidad y la generación de pasivos ambientales a largo plazo.

 

Radiactivos:

Los residuos radiactivos son desechos que contienen materiales radioactivos, es decir, sustancias que emiten radiación ionizante debido a la desintegración nuclear de sus núcleos atómicos. Estos residuos se generan principalmente en industrias nucleares, como plantas de energía nuclear, instalaciones de investigación y medicina nuclear, así como en otras actividades que involucran materiales radiactivos, como la minería de uranio y la fabricación de productos nucleares.

Por su biodegradabilidad:

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Orgánicos:

 

 

Son de origen biológico; provienen de materias vegetales, animales o comestibles y son biodegradables, lo que se traduce en que la propia naturaleza puede aprovecharlos en su proceso de descomposición.

Inorgánicos:

 

No están compuestos de materia biodegradable, sino que son de carácter industrial o artificial; por ejemplo, bolsas de plástico, botellas, objetos metálicos, etc. Suelen tardar mucho tiempo en descomponerse.

Por su peligrosidad:

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Inertes:

Se trata de todo residuo que al ser depositado en vertederos no experimentan transformaciones físicas, químicas o biológicas significativas con el tiempo y no presentan riesgos significativos para la salud humana o el medio ambiente. Estos residuos suelen ser estables y no reaccionan con otros materiales en condiciones normales.

Este tipo de residuos no representan riesgos significativos para la salud humana o el medio ambiente, su gestión suele ser menos estricta en comparación con otros tipos de residuos, como los residuos peligrosos o los residuos biológicos.

 

 

Peligrosos:

 Son aquellos residuos que por sus características suponen un riesgo tanto para el medio ambiente como para todos los seres vivos. Se trata, en su mayoría, de aceites, disolventes y envases. 

Estos residuos pueden representar peligros como toxicidad, inflamabilidad, corrosividad, reactividad, radiactividad o biológicos. La gestión adecuada de los residuos peligrosos es fundamental para prevenir la contaminación del suelo, el agua y el aire, así como para proteger la salud pública y el medio ambiente. envases que hayan servido como contenedores de sustancias peligrosas.

 

No peligrosos:

Son todos los residuos que no entran en las dos categorías anteriores, estos desechos no representan un riesgo significativo para la salud humana o el medio ambiente debido a sus propiedades físicas, químicas o biológicas. Estos residuos pueden ser sólidos, líquidos o gaseosos y no exhiben características como toxicidad, inflamabilidad, corrosividad, reactividad, radiactividad o peligros biológicos.

Existe una cuarta clasificación que viene dada por la composición de los residuos y es el centro del concepto de reciclaje. Estos residuos se depositan en diferentes contenedores para, posteriormente, procesarlos en conjunto. Se dividen en: papel y cartón; envases como latas, briks o botellas de plástico; vidrio; y otros residuos como el metal, la madera, pinturas, baterías, etc.